Cae el consumo en Pilar y SCIPA advierte riesgo de cierre de comercios
La entidad empresaria advirtió por la caída de ventas y el avance de la informalidad laboral en el distrito.
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La Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines (SCIPA) volvió a advertir sobre el deterioro de la actividad comercial y el empleo en el distrito, después de que medios locales —entre ellos Pilar de Todos— publicaran una nota sobre una fila de aproximadamente 200 metros de personas que esperaban ser convocadas para cubrir puestos de operarios.
"No estamos haciendo política partidaria: estamos describiendo una realidad que golpea todos los días a comerciantes, trabajadores y familias", señalaron desde la entidad.
"Lo advertimos cuando nadie quería hablar del tema"
El presidente de SCIPA, Alfredo Ventura, repasó las sucesivas advertencias realizadas por la institución en los últimos años. "Cuando pocos hablaban del tema, alertamos que las elevadas tasas de interés aplicadas por los bancos podían llevar a muchas familias a niveles crecientes de morosidad e incobrabilidad, porque una parte de la sociedad se estaba endeudando, incluso, para poder comer y cubrir sus necesidades básicas. Lamentablemente, hoy esta problemática forma parte de la agenda nacional", sostuvo.
Ventura también recordó gestiones directas ante autoridades nacionales y eclesiásticas para trasladar la preocupación del sector, y remarcó el rol pionero de SCIPA al advertir sobre el cierre de comercios en Pilar: "Llegamos a contabilizar más de once locales cerrados en apenas cien metros. Nos criticaron, pero no estábamos haciendo política partidaria: estábamos describiendo lo que veíamos todos los días en nuestras calles".
El dirigente cerró con una advertencia directa sobre el rumbo económico: "Si quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones no reaccionan y la política económica no produce un cambio profundo de rumbo, el comercio corre un serio riesgo de implosionar".
Caída de ventas
El vicepresidente de la entidad, Enrique Bértola, puso el foco en la retracción de las ventas y el avance de la informalidad laboral. "Mes tras mes observamos cómo las ventas retroceden en términos interanuales, mientras los comerciantes debemos afrontar una altísima carga tributaria que golpea directamente nuestra línea de flotación y nuestra capacidad de sostener la actividad", planteó.
Bértola advirtió además sobre el reemplazo de empleo formal por informalidad: "Al mismo tiempo, vemos cómo disminuye el empleo formal mientras aumenta la informalidad. Eso no puede ser considerado una solución ni una señal de recuperación. Por el contrario, es una de las imágenes más claras de una decadencia productiva que debemos revertir".
Según el dirigente, el proceso de deterioro tiene un efecto en cadena que excede al comerciante individual: "Cuando un comercio deja de vender, empieza a recortar gastos. Cuando ya no puede recortar más, reduce personal. Y cuando tampoco eso alcanza, baja definitivamente la persiana. En ese momento no pierde solamente el comerciante: pierde el trabajador, pierde el proveedor, pierde el propietario del local, pierde el Estado que deja de recaudar y pierde toda la comunidad".
Largas filas para conseguir trabajo
"Hablan de un crecimiento que no existe en la calle"
El secretario general de SCIPA, Mauro Moris, cuestionó la distancia entre los indicadores oficiales que difunde Nación y la situación que describen los comerciantes. "Existe una desconexión total entre el discurso oficial y la realidad. Nos hablan de una recuperación económica y difunden datos de un crecimiento que directamente no existe en el día a día. Nos presentan estadísticas abstractas, pero cuando caminamos la calle, los comerciantes ven exactamente lo contrario: mostradores vacíos, consumo frenado y persianas que se bajan. No se puede tapar el sol con las cifras del gobierno cuando las entidades representativas del sector vemos una realidad completamente distinta", afirmó.
Moris vinculó directamente la crisis comercial con la escena de búsqueda de empleo registrada en las últimas horas. “Las autoridades deben entender que, si el comercio desaparece y las empresas dejan de generar puestos de trabajo, comenzaremos a ver cada vez con mayor frecuencia imágenes desgarradoras como la de ayer: filas de cientos de personas esperando una oportunidad laboral. Podrán mostrar los porcentajes que quieran, pero la verdadera economía se mide en la calle y en el bolsillo de las familias”, expuso.
El dirigente cerró con una reflexión sobre el poder adquisitivo de las familias pilarenses: "Hoy, incluso en aquellos hogares donde trabajan dos integrantes, sigue resultando difícil cubrir las necesidades básicas. Lo deseable sería que un salario permitiera vivir con dignidad y cubrir lo esencial, y que un segundo ingreso pudiera destinarse al ahorro, la vivienda o el consumo. Cuando la gente tiene capacidad de compra, consume en el comercio local; el comercio vende y le compra a sus proveedores; y las empresas invierten y generan empleo. Ese es el círculo virtuoso que necesitamos recuperar, y no se logra negando la realidad, sino tomando medidas concretas para frenar el deterioro de la economía real", concluyó Moris.
Contexto: el marco económico en Pilar
El planteo de SCIPA se da en un escenario en el que otros indicadores locales muestran tensiones similares. En el Parque Industrial de Pilar, la Cámara Empresaria del predio advirtió que entre 40 y 50 empresas podrían cerrar si no cambia la política industrial, tras haber contabilizado ya entre 12 y 13 cierres y una pérdida cercana a los 7.000 empleos en los últimos meses.
En paralelo, una agencia de empleo eventual del centro de Pilar registró esta semana una fila de cientos de postulantes para cubrir apenas 15 puestos de operarios de etiquetado en una firma de Tortuguitas.
A ese cuadro se suma la situación de la planta Pinazo de Granja Tres Arroyos, en Pilar, donde la empresa y el Sindicato de la Alimentación acordaron avanzar con 50 despidos —tras un mes de suspensiones— tomando así una fracción de los 170 telegramas que se habían anunciado inicialmente.
El deterioro también se refleja en el nivel de endeudamiento de los vecinos: según el Mapa de la Deuda del Centro de Estudios para la Ciudad, la cantidad de pilarenses con deudas impagas trepó a 60.850 en julio, un salto del 12,54% en un solo mes, con una tasa de mora del 26,35% que ubica al distrito por encima de los promedios provincial y nacional.
