Granja Tres Arroyos Pilar: tras las suspensiones, despiden a 50 trabajadores
La empresa y el Sindicato de Alimentación acordaron reducir los despidos, que inicialmente iban a alcanzar a 170 empleados.
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Tras un mes de suspensiones, la situación en la planta Pinazo de Granja Tres Arroyos, en Pilar, se sigue complejizando.
Es que la firma, tras un acuerdo con el Sindicato de la Alimentación, decidió avanzar en 50 despidos, aunque inicialmente eran 170, es decir, más del 50% del total del plantel, compuesto por unos 300 trabajadores.
La definición se produjo luego de una reunión mantenida el lunes a primera hora entre representantes de la empresa, integrantes de la comisión interna y dirigentes del gremio. Según pudo saber Pilar de Todos a través de trabajadores de la planta, durante el encuentro se comunicó que la cantidad de despidos finalmente se reduciría a 50.
“Había 170 telegramas, supuestamente, pero el gremio se sentó con los dueños y llegó a un acuerdo para que despidan a 50 personas nada más”, relató uno de los trabajadores consultados por este medio.
El empleado explicó que la reunión se realizó en momentos en que finalizaba el período de suspensión que había afectado durante agosto a la totalidad del personal de Pinazo.
“Ayer (31 de agosto) terminaba el plazo del mes que estábamos suspendidos. Tuvimos una reunión a las 6 de la mañana con la comisión interna, que son los delegados, y con la gente del sindicato”, señaló.
A partir del acuerdo, los telegramas de despido comenzaron a ser esperados entre el lunes y este martes. Los trabajadores aguardaban así conocer quiénes quedarían fuera de la empresa y quiénes continuarían vinculados a la planta.
Según indicaron trabajadores de la planta Pinazo, quienes no reciban la comunicación deberán presentarse nuevamente a trabajar a partir del jueves, cuando está previsto que la planta retome la actividad.
Pero además, Pilar de Todos pudo saber que se habría puesto otra opción sobre la mesa: de no aceptarse las cesantías, la planta podría haber caído en otro largo período de suspensiones e incluso en el cierre.
Salarios adeudados
La vuelta a la producción también implicaría dejar atrás el esquema de suspensiones y reducción de jornadas que venía aplicándose sobre el personal, e incluso el pago de sueldos adeudados, que en algunos casos representan tres meses.
“No van a recortar la semana como venían haciendo. Nosotros teníamos dos días suspendidos y ahora va a arrancar la faena de lunes a viernes, nueve horas”, detalló otro de los empleados consultados por Pilar de Todos.
De esta manera, la eventual reapertura de Pinazo se produciría con una reducción de la dotación de trabajadores, pero con la expectativa de recuperar un esquema de actividad normal.
Crisis en Tres Arroyos
La situación se da en el marco de la crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, que en los últimos meses implementó distintas medidas para reducir costos y afrontar sus dificultades financieras en todas las plantas que administra, es decir además de la de Pilar, también la de Capitán Sarmiento y las que tiene en Entre Ríos. En el caso de Pinazo, la decisión más reciente había sido suspender durante todo agosto a la totalidad de los trabajadores.
En las últimas semanas, la compañía profundizó su proceso de reestructuración y redujo fuertemente sus niveles de producción. Según información difundida durante agosto, la empresa pasó de faenar hasta unas 760.000 aves diarias a alrededor de 200.000, en un contexto de caída de las exportaciones, sobreoferta interna y dificultades financieras. La compañía negocia además la reestructuración de un pasivo estimado en unos US$350,9 millones.
Uno de los focos más graves del conflicto se encuentra en Entre Ríos. Allí, la empresa confirmó los despidos de unos 270 trabajadores de la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, que permanecía paralizada desde mayo. El conflicto generó una fuerte reacción sindical y la intervención del Gobierno provincial.
En paralelo, la crisis alcanzó a la planta de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires. Allí, la empresa dispuso la paralización de las actividades “hasta nuevo aviso” y pidió a los trabajadores que no se presentaran a cumplir tareas, una decisión que generó temor entre los empleados ante la posibilidad de un cierre definitivo.
La situación de Capitán Sarmiento se produjo apenas días después de que la crisis de la compañía llevara a los gobiernos de tres provincias a coordinar acciones.
Una mesa entre Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba
El impacto de la crisis llevó a los gobernadores Axel Kicillof, de Buenos Aires; Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; y Martín Llaryora, de Córdoba, a acordar la conformación de una mesa de trabajo conjunta para abordar la situación de la empresa.
La decisión fue anunciada el 20 de agosto y tiene como objetivo coordinar respuestas frente al impacto de los cierres, suspensiones y despidos en las tres provincias.
La dimensión del conflicto excede así a una sola planta: además de Pinazo, en Pilar, la crisis afecta a otras instalaciones bonaerenses, entre ellas Wade II/CEISA, en Esteban Echeverría, y Wade I, en Ezeiza; a la planta Avex de Río Cuarto, en Córdoba; y a las instalaciones de Entre Ríos.
El conflicto entrerriano también derivó en reclamos por la modalidad de las indemnizaciones. La empresa había invocado el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla una indemnización reducida en determinadas situaciones de fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador.
En ese escenario nacional se inscribe ahora la situación de Pinazo. Tras el mes de suspensiones que alcanzó a la totalidad de sus trabajadores, la planta se encamina a retomar la actividad este jueves, pero con una reducción de su dotación.
La atención estará puesta durante las próximas horas en la llegada efectiva de los telegramas a los trabajadores de Pilar y en la reincorporación del personal que continúe en la empresa. Si se cumple lo acordado entre el sindicato y la compañía, la faena volverá a comenzar con unos 50 trabajadores menos que antes de la suspensión.
