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Miércoles, 03 Junio 2020 19:18

Ollas populares: El desafío de dar de comer a los que menos tienen en tiempos de pandemia

Son vecinos que decidieron ayudar a sus pares para que puedan alimentarse. Pero a su vez, necesitan donaciones para continuar con la asistencia. En el barrio El Bosque, un club de futbol asiste a más de 30 familias, un comedor en Nuestra Señora del Pilar reparte 250 viandas diarias y un merendero de Del Viso se descentralizó para llegar a 800 familias.

La pandemia de coronavirus puso en jaque a miles de familias que, a medida que pasan los días, intentan esforzarse para cumplir con el aislamiento social – hasta ahora la única manera segura que hay para evitar contraer el virus- y al mismo tiempo enfrentan a la cada vez más difícil tarea de poder comer.

 

Vecinos que dejaron de trabajar, que subsistían haciendo changas, otros que ya venían con una economía familiar golpeada y un virus que los deja al borde del abismo. Los enormes esfuerzos del Estado en todos sus niveles, desde la aplicación de la Tarjeta Alimentaria, el Ingreso Familiar de Emergencia, la ayuda que se hace a miles de personas a diario, cubre gran parte de esas necesidades, pero la crisis se profundiza día a día.

 


Ante ese panorama, son los propios vecinos los que también deciden unirse para ayudarse entre sí. Los métodos son variados, pero todo sirve cuando hay que garantizar el alimento.


En ese contexto, en los últimos meses en Pilar se fueron multiplicando las jornadas de ollas populares. En iglesias, en instituciones intermedias, de la mano de estudiantes de un colegio, del Municipio,  de movimientos sociales y hasta de quienes las comenzaron a hacer por primera vez.


Como el caso de Juliana Romero que es del barrio El Bosque y decidió junto a un grupo de compañeros del Club de Fútbol, que lleva el mismo nombre, empezar con las ollas populares.


Este martes fue la primera que realizaron y piensan repetirlas todos los martes, jueves y sábados.


Es que, como contó a Pilar de Todos, esos son los días que la capilla de la zona no brinda el servicio, por lo que ellos buscarán completar el cronograma y así asegurarles a los vecinos que más lo necesitan la posibilidad de acceder a un plato de comida todos los días de la semana.


A Juliana y a sus compañeros no les sobra nada. Tienen dificultades económicas, algunos están sin poder trabajar y, como en su caso, asisten también a esa capilla para recibir alimentos.


“A la capilla empezó a llegar mucha gente y ahí, mientras esperábamos, muchos empezaron a comentar que los días que no hay capilla, no comen y sus hijos se van a dormir solo con un té. Y eso fue lo que nos motivó a unirnos”, comenta.


“Fuimos a nuestras casas y buscamos lo poco que teníamos para empezar. Uno puso paquetes de fideos, otro colaboró con puré de tomate y otros elementos que fuimos recolectando de nuestras casas”, contó Juliana.

 

Y así, pusieron en marcha una improvisada cocina. Con ollas que les prestó un vecino; encendieron el fuego y cocinaron para sus pares en la sede del Club que está ubicado en la calle Mansilla 1232.


Cuando la comida estuvo lista, ese primer día “se acercaron más de 30 familias”, dijo Juliana.

 

Mientras entregaban las viandas, Juliana recabó más necesidades de sus vecinos y vecinas. “Muchas chicas nos preguntaron si no podíamos conseguir pañales, ropa de abrigo porque no tienen para comprar y se les hace difícil que les alcance el dinero de la asignación. Desearíamos ayudar con todo, pero son muchas las necesidades”, aseveró.


La entrega de viandas en el club, que se realiza a partir de las 19 horas, también tiene previsto incluir a las personas mayores del barrio. “A ellos, que son los de más riesgo frente al virus les vamos a llevar la comida a sus casas para que no tengan que salir”.

 

Y además, buscarán poder extender el servicio los días domingos ofreciendo una merienda para los chicos.


Pero para poder continuar con las ollas, necesitan de la colaboración de quienes puedan aportar insumos. Alimentos no perecederos, leche, chocolate, galletitas y guantes descartables, son las principales necesidades.


También donaciones de pañales y ropa de abrigo. Para colaborar se puede contactar a Juliana Romero llamando al 1151255172.



En el barrio Nuestra Señora del Pilar también hace falta una mano solidaria para que las encargadas del Comedor La Cascada pueda continuar elaborando las ollas populares.

 

Susana Breguiz es una de las coordinadoras y contó a Pilar de Todos que actualmente están entregando 250 porciones de comida. Lo hacen tres veces a la semana: los lunes, miércoles y viernes. Pero no siempre es fácil poder contar con los alimentos necesarios.

 

“Hoy no pudimos conseguir carne y se nos terminó el puré de tomate. Por eso, no cocinamos. Pero sí teníamos leche y chocolate que nos quedó de las entregas que el Municipio nos hace y nos pusimos a hacer una merienda y tortas fritas”, contó Susana al tiempo que iba coordinando la comida para los próximos días.


Para eso, junto a sus compañeras Rosa Hernández y Sandra Bravo, ya se logró reunir parte de los alimentos. “Recién recibimos una donación de pan de una panadería y otra de packs de fideos, arroz y puré”, enumeró.


Pero les hacen falta verduras: cebollas, zanahoria, zapallo y papas. La carne, la consiguieron para el viernes. “Una asistente social (de la Comuna) ya la dejó paga en una carnicería”, contó.


En cada jornada “cocinamos hasta tres olladas de comida”, dijo Susana que con la llegada del frío también ve incrementar la cantidad de gente que se acerca. “Ahora que hace frío, la gente necesita algo calentito para comer”.


Para colaborar con el Comedor La Cascada, hay que comunicarse con Susana al 1141916501.


Las ollas populares también se multiplicaron de la mano del merendero Otro Mundo, de Del Viso.

 

La institución, originalmente, no se dedicaba a cocinar. Pero la pandemia y la necesidad de los vecinos hizo que el lugar desplegara una serie de ollas populares en distintos barrios de Pilar con las que actualmente calculan que llegan
con alimentos a casi 900 personas.


La coordinadora de Otro Mundo, Estefanía Foschia, contó que las ollas se realizan en 5 barrios: William Morris, Falcón, Pinazo, Santa Teresa y Manzone.


El desafío que afrontan es poder continuar con el servicio que hasta ahora tienen asegurado hasta la primera semana de julio y por eso, también apelan a quienes puedan donar insumos.


“A esta altura, quienes nos ayudaban ya no pueden hacerlo tanto como antes”, advirtió Foschia.


El cronograma de ollas que mantienen hasta el momento es el siguiente: En William Morris, los lunes, miércoles y viernes a las 13, y martes y jueves a las 18 se brinda alimentos en Santa Eulalia y Batalla de Caseros; mientras que los domingos a las 13 la actividad se desarrolla en Santa María 2372.

 

En el barrio Falcón de Del Viso las ollas populares son los sábados a las 13 en Sarratea y 17 de Mayo; en Pinazo los lunes, miércoles y viernes a las 13 en Lola Mora y Faustino Brughetti; en Manzone de lunes a viernes a las 19 en Candela al 600; y en el barrio Santa Teresa los lunes, miércoles y viernes a las 14 en San Salvador 3628.

 

Las ollas las van haciendo en diferentes casas de familia que, en la mayoría de los casos atraviesan las mismas dificultades que sus vecinos, pero aun así las ponen a disposición para recibir a quienes más necesitan alimento pero también contención.


“Generamos un espacio donde la gente nos cuenta lo que les pasa. Algunos, los laburantes, los que hacían changas, los vemos hacer la fila cabizbajos porque les da vergüenza”, planteó Foschia.


Para colaborar con Otro Mundo se pueden realizar donaciones por medio de Mercado Pago (Ingresando al Facebook del Merendero) o de manera presencial en la sede de la institución ubicada en Santa Eulalia y Batalla de Caseros.

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