Kicillof: "Para Milei, gobernar es exclusivamente lograr su propia reelección"
El gobernador bonaerense denunció una pérdida de $47 billones para las provincias en 30 meses de gestión libertaria.
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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acusó a Javier Milei de haber transformado el manejo de los fondos públicos en una herramienta de presión política sobre las provincias, en una columna de opinión publicada este fin de semana en el diario cordobés La Voz del Interior.
"El método elegido es la extorsión", sostuvo Kicillof, al describir el mecanismo que —según su planteo— usa el Gobierno nacional para conseguir apoyo legislativo: retener recursos que les corresponden a las provincias y ofrecer su devolución parcial, en forma de préstamos o adelantos de coparticipación, a cambio de votos en el Congreso.
El objetivo: la reelección
Para el mandatario bonaerense, ese esquema de presión está directamente vinculado con un único objetivo de la actual gestión nacional. "Para Milei, gobernar es exclusivamente lograr su propia reelección", afirmó, en referencia al respaldo que el oficialismo necesita de los gobernadores para avanzar con la suspensión de las PASO.
Kicillof cuestionó además el fondo de esa reforma electoral: sostuvo que no responde a un objetivo de ahorro de recursos ni de mejora institucional, sino a una decisión orientada a favorecer las chances electorales del propio Presidente.
El costo para las provincias
En su columna, Kicillof afirmó que la política económica de Milei generó, desde 2023, una pérdida acumulada de más de $47 billones a precios constantes para las 24 jurisdicciones del país —las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires—, equivalente a 4 puntos del Producto Bruto Interno y a una caída real del 13,4% en los recursos disponibles.
Según su planteo, esa pérdida se explica por tres factores: la baja de la coparticipación federal, la caída de la recaudación propia de cada distrito por la retracción de la actividad económica, y la interrupción de transferencias nacionales que —aunque obligatorias— no son automáticas y dependen de decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo.
El gobernador también responsabilizó a la actual gestión nacional por la destrucción de más de 300 mil puestos de trabajo y el cierre de 26 mil empresas en 30 meses, con una morosidad de deudas de los hogares que —según su descripción— superó los niveles de la crisis de 2001.
Una gira por tres provincias
Kicillof relató además su recorrida reciente por Tierra del Fuego, Córdoba y Corrientes, con gobiernos de distinto signo político, donde dijo haber escuchado reclamos similares: preocupación por la apertura importadora en el sur, caída del mercado interno y desfinanciamiento universitario en el centro del país, y desplome de economías regionales en el litoral.
El gobernador bonaerense remató su columna con un pedido de reconstrucción de acuerdos entre provincias frente a lo que calificó como una lógica de fragmentación territorial impulsada desde Nación.
