El ciervo de los pantanos rescatado en la Panamericana vuelve a la naturaleza
El ejemplar había sido hallado en el ramal Campana en el pasado mes de junio. Se recuperó en la Fundación Temaikèn.
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El ciervo de los pantanos que fue encontrado en la autopista Panamericana en el pasado mes de junio, volvió a su hábitat natural.
Se trata de un macho adulto que había sido rescatado a la altura de Campana, y que tras dos meses de rehabilitación recibió el alta médica y comportamental. Estuvo alojado en el Centro de Recuperación de Especies de Fundación Temaikèn (CRET).
El ejemplar, que lleva un collar satelital, fue liberado en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, y Proyecto Pantano podrá monitorearlo en su ambiente natural gracias a ese dispositivo.
“Esta reinserción fue posible gracias al trabajo en red junto a Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, Fundación Temaikèn, Proyecto Pantano, la Mesa de Enlace y las instituciones que integran el Comité Científico-Técnico Ciervo de los Pantanos (Ministerio de ambiente de la provincia de Buenos Aires, INTA, Temaikèn, UBA, CONICET, Proyecto Pantano, Arauco Argentina S.A. Reserva de Biosfera San Fernando, y otros), junto con organismos provinciales y nacionales, entre ellos el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires y la Administración de Parques Nacionales”, expresaron desde la Fundación.
Lalo
En tanto, en el marco de su recuperación las organizaciones que integran el Comité Científico-Técnico del Ciervo de los Pantanos propusieron a la comunidad cuatro nombres posibles para el ejemplar rescatado, cada uno con un significado vinculado a su historia o su territorio: Lalo, en homenaje al guardaparque que le brindó los primeros auxilios; Katu, que en lengua guaraní significa fuerte, vigoroso y capaz; "El Niño", por el fenómeno climático pronosticado para la región, en contraste con su porte adulto; y Atamá, que en lengua chaná significa río.
La comunidad eligió Lalo como el nombre ganador, en una iniciativa que buscó involucrar activamente a la comunidad en el proceso de conservación, generando conciencia sobre la coexistencia con esta especie en su hábitat natural y la importancia de respetar su espacio y contribuir a su cuidado.
Durante su estadía en el CRET, el ciervo estuvo bajo tratamiento por un cuadro infeccioso y por una lesión en el cuello. En paralelo, se reforzó su alimentación con vegetación de su hábitat natural. También fue monitoreado a través de cámaras trampa. Allí se observó el comportamiento típico de un animal silvestre de la especie: muy esquivo ante la presencia humana y con hábitos crepusculares conservados.
