La avícola Tres Arroyos pidió concurso preventivo de acreedores
La medida impacta en la planta Pinazo, Pilar, y se suma a otras similares adoptadas en otros establecimientos del grupo.
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Granja Tres Arroyos SA, la sociedad matriz del Grupo GTA y dueña de la planta Pinazo, en Pilar, presentó formalmente su pedido de concurso preventivo de acreedores. Según pudo saber Pilar de Todos, la medida profundiza la crisis financiera que atraviesa la principal empresa avícola del país.
Un expediente que avanza desde comienzos de septiembre
El expediente quedó caratulado como "Granja Tres Arroyos S.A.C.A.F.I. s/concurso preventivo", bajo el número COM 018558/2026, y tramita en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 21, Secretaría N° 42, con competencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial.
Según el sistema de consulta de causas, la presentación fue pasada a ese juzgado el 8 de septiembre, la secretaría recibió el pase al día siguiente, y el 10 de septiembre se registró el cambio de estado por inicio de demanda. Actualmente la causa figura "en despacho".
La segunda sociedad del grupo en la Justicia comercial
La presentación llega una semana después de que Wade SA, otra de las firmas del Grupo GTA, iniciara el mismo camino judicial, tal como había adelantado Pilar de Todos el 9 de septiembre. Wade opera las plantas Wade 1, en Ezeiza, y Wade 2, en Esteban Echeverría, y no tiene relación societaria directa con Pinazo, que depende exclusivamente de Granja Tres Arroyos SA. De esta manera, ya son dos las sociedades del Grupo GTA que formalizaron ante la Justicia su intento de reestructurar pasivos. Resta confirmar qué sucederá con Avex SA, la tercera pata societaria del grupo, que hasta el momento no registra una presentación propia.
Una deuda que supera los 100.000 millones de pesos
Según los registros de la Central de Deudores del Banco Central, al 15 de septiembre de 2026 el grupo integrado por Granja Tres Arroyos, Avex y Wade acumula una exposición total de $160.646 millones, equivalente a US$106,6 millones al tipo de cambio oficial mayorista vigente. La cifra surge de la suma de las deudas bancarias, comerciales y los cheques rechazados informados por cada compañía.
Granja Tres Arroyos concentra la mayor parte del pasivo consolidado, con $156.645 millones (US$103,9 millones). Sin embargo, el grupo intentaba hasta este pedido reestructurar una deuda de más de US$350 millones, cifra que incluye compromisos contemplados en la negociación privada previa que la empresa había sostenido a lo largo del año, sin éxito.
El impacto directo en los trabajadores de Pinazo
En Pilar, la planta Pinazo, ubicada en La Lonja, viene de un mes de conflicto laboral. El 14 de agosto, el Concejo Deliberante de Pilar había girado un pedido de informes al Ministerio de Trabajo provincial y a la Secretaría de Trabajo nacional por la suspensión de unos 300 trabajadores, que regía desde el 3 hasta el 30 de ese mes.
El 1 de septiembre, la empresa y el sindicato acordaron reducir a 50 los despidos en la planta, que en un principio iban a alcanzar a 170 trabajadores sobre una dotación de unos 300. Días después, el 5 de septiembre, el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria y ordenó la reincorporación de esos 50 empleados, junto con otros 1.150 de las plantas de Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría.
Los argumentos de la empresa en los telegramas de despido
En los telegramas de despido enviados a los trabajadores, Granja Tres Arroyos justificó las desvinculaciones al invocar "una grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora". La compañía atribuyó ese cuadro a una combinación de factores: la gripe aviar y el consecuente cierre de mercados de exportación, la sobreoferta de pollo en el mercado interno, la caída de los precios de comercialización y el aumento de los costos.
Ese escenario, sostuvo la empresa, derivó en "un profundo deterioro de la situación económica, financiera y productiva". A esos factores sumó contingencias operativas y conflictos colectivos que, según su posición, también repercutieron sobre los niveles de producción y faena.
La compañía afirmó, además, que en los últimos meses había implementado distintas medidas para intentar sostener la actividad y preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo. Sin embargo, esas alternativas resultaron insuficientes, por lo que avanzó con una reestructuración de la organización y de su dotación de personal.
Qué pasa ahora con los empleos
La conciliación obligatoria dictada el 5 de septiembre sigue vigente y vence esta semana. La medida, que rige por 15 días hábiles, podría ser prorrogada por cinco días hábiles más, por única vez, según lo previsto en la propia resolución del Ministerio de Trabajo bonaerense.
Con la causa judicial ya abierta, el foco pasa además a la Justicia comercial, que deberá expedirse sobre la apertura formal del concurso y los plazos que tendrá la compañía para presentar su propuesta de pago a los acreedores. Los créditos laborales, salarios e indemnizaciones, tienen privilegio legal frente a bancos y proveedores, aunque eso no garantiza el cobro si la empresa no cuenta con fondos suficientes.
Para los trabajadores de Pinazo y del resto de las plantas del grupo, la incógnita sigue siendo la misma de siempre: qué pasará con los puestos de trabajo y con los salarios adeudados mientras el proceso avanza en los tribunales.
